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20/2/14

Sueño de un poeta que sueña sueños con esperanzas de cuerpos

De los sueños con esperanza de cuerpo
nacen canciones que sueñan ser verso
con pocas esperanzas de alcanzar la madurez de un poema
que guarda esperanzas de perderse en una servilleta
en un bar de madrugada con deseos comerse vivo a un poeta

que soñó sueños con esperanza de cuerpo. 

15/1/14

Quedarnos

Aquí nos quedamos,
con la esperanza del fin en los bolsillos
y la inmortalidad que marcan nuestros pasos.
Jugando a inventarnos dioses con pechos de mujer
e infinitos en los labios,
a la luz de la poesía que nos espera,
siempre,
a pesar de nuestra infidelidad hacia lo bello.
Aquí nos quedamos,
en silencio,
con poesía
y muchas camas vacías.


16/12/13

El tiempo (Divagaciones)



El tiempo te enseña que no hay caminos en el lado oscuro del silencio. Que la peor parte del olvido son sus "por qués", que dejan sin azules los cielos, sin melancolía los vasos vacíos. Te enseña que la magia que en su momento unió dos tierras a lo largo de un mar siempre caribe, siempre atómico, siempre mar, duele. Te enseña que tu mejor compañía cuando se camina sus calles en sus noches de llovizna sin dirección son una petaca y unos cuantos cigarrillos. El tiempo te enseña que el tiempo no lo puede curar todo cuando juegas a seducir el olvido subiendo sus faldas, tomándolo por las nalgas y recitándole versos malditos. Ni siquiera echándote al olvido puedes olvidar. El tiempo te enseña que es tan fácil perderse aun cuando se conoce el camino de memoria. Que cuando no se quiere aceptar que se esta perdido, dar vueltas y tropezar mil veces, es tan dulce. Es tan dulce la crueldad de buscar ese cuerpo en otros cuerpos. Buscar esa voz en otros silencios. Buscar el olvido en su recuerdo. Es tan dulce pretender encontrar la sonrisa en la tristeza. El tiempo te enseña que los caminos siempre son los mismos, lo único que cambia son las suelas de los zapatos. El tiempo te enseña que no hay caminos en el lado oscuro del silencio. Y a la luz de lo que se desea no hay oscuridad en el silencio del tiempo. 

15/10/13

Ella



Encontrarme aferrado a tus piernas
marcando el paso de la noche al ritmo de tus caderas
y el desborde de tus labios en mi piel
que arde en tu sexo.
Empapados de silencios y gemidos
sin palabras que le hagan justicia a la magia de tu cuerpo
aqui donde late mi carne en el deseo de tu carne
aquí impregnado de tu aroma
inhalando el ultimo suspiro para llegar contigo
y descubrir todo el universo que se esconde en tus orgasmos.

Y al despertar
encontrarme frente a tus pechos,
respirandote la mañana
que nace de nuestros vientres.

27/9/13

Ver y encontrar


Vi la verdad 
y no era más que una sucesión de miedos atados
que para otros no era más que una obscena mentira.

Y encontre la verdad en unas tetas
colgando de la luna
era un lago en la calma del atardecer
que para otros no era más que una excusa para mentir
y escapar del sueño que no sueña,
del sueño que enciende el fuego.

Mire la verdad a los ojos
en ella descubrí tu sonrisa.

20/9/13

Espejismo


El azul del cielo de este domingo se aleja
trae de las piernas una noche que promete
fantasmas y sed.
Una noche con todo un cielo donde nadar 
sin esperanzas de ahogarme en la orilla
con la necesidad de fragmentar el cuerpo
y darle de comer al pecado.  

Emerger de la botella y preguntar al viento quien la frotó
para darme cuenta de que no fue nadie,
regresar a ella
para salir otra vez y repetir
la misma pregunta.

Abrir los ojos y ver que ya el azul se aleja
y sentir como esa noche que trajo de los pies
ocupa todo mi cuerpo
que espera ese cielo para nadar y calmar el calor de esta obsesión.

El azul del cielo de domingo ya se alejo
y me pregunto
para que sirve el azul de un cielo de domingo
si no puedo ahogarme en la orilla 
de ese cielo que trae la noche.

8/9/13

Días

A veces el día comienza a las 4 de la mañana
sudando la noche anterior.
Algunos de esos días
a tu lado saben a miel y luna.
Pero cuando solo es el día
no importa la hora
suele dejar llagas en la cama
y el café sabe a ira en silencio.
Esos días ni un poema cursi
lo salva de nosotros
y esta jodida costumbre de
despertar a las 4 de la mañana
sin poder recordar lo que
te pude haber dicho en el sueño.

Otras veces el día comienza
a las 6 de la tarde
cuando ya la ciudad
agoto sus horas de trabajo
y no queda más que perderse
en un trago en cualquier esquina
o llegar a la casa a desear
estar perdido en unos pechos.

Y es que los días comienzan siempre
cuando menos te lo esperas
y son tantas las veces
en que te sorprenden
desnudo frente a la ventana.

3/9/13

Por donde pasan no vuelve a crecer el asfalto.

Van como Atila
aquel rey de los Hunos
rasando a los otros.
Marcan el paso de una ciudad hecha a retazos
que perdió lo santo un domingo.
En sus lomos de hojalata
a riesgo propio se monta la ciudad,
el evangélico anunciando una segunda venida
precedida por un juicio final y la esperanza
de otra vida después.
El señor mirando su receta camino a los pensionados
el vendedor de galletas
el de tarjetas
el de agua
el ebanista
el controlador del puente flotante
el estudiante de publicidad,
la contadora
el carterista
el señor que se le hizo muy temprano a mitad de su botella de ron.
Toda la ciudad, en un sube y baja cada dos esquinas.
Toda la ciudad resumida en miradas.
Toda la ciudad ungida en los olores de las mañanas:
la fundita grasosa de fritura,
el tufo a ron,
el olor a cara del guachimán amanecido
la colonia Avon de la página 25
del desempleado rumbo a la entrevista,
el vómito del bebe camino a la maternidad.
Aunque el silencio va implícito
la bachata suena a todo volumen.
No se queda el que grita: “ponte el gobierno de la mañana”
ni el que se queja: “mejor sigue con la bachata, escuchar
mierda tan temprano hace daño.”
Parada pide uno "sin bola".
“No arranque chofer que es una doña” se queja la hija.
Nunca faltan los debates sobre
política internacional
religión
física cuántica
el fin del mundo
farándula
economía
y amor,
si, también se ama en las mañanas,
aun la que va camino a la fiscalía ama.
Las calles se hacen cada día más hostiles
peor cuando montamos esas bestias
remendadas, humeantes, conducidas por bestias
daltónicas a la vista de individuos de “verdeclaro”
con vistosos sombreros domando esquinas.
Van como Atila, aquel rey de los Hunos
que estos no saben quién fue.

29/8/13

Cuerpos


Los cuerpos entran y salen
de mi como si mi cuerpo fuese habitación de paso.
Algunos salen tan desnudos como entraron,
otros vestidos de jueves de agosto a mitad de la tarde,
muchos no recuerdo como entraron.
En esa procesión de cuerpos,
que me habitan y deshabitan
en su ir y venir por mi cuerpo
dejan un sabor a humedad
y canciones de The Black Keys
pegado a las cortinas.

Entran y salen
no importa la hora
o los relojes que intentan
marcar el paso.
No importa los vasos en el piso
o las colillas que no alcanzaron el cenicero.
Cervezas, ron, música, risas,
nunca falta el silencio que antecede al último suspiro
después de alcanzar la libertad
abrazados a esas piernas que cargan esos cuerpos.

Los cuerpos entran con
cabezas, piernas, brazos
botellas de ron, cajas de cigarrillos
guitarras, versos encadenados en sus espaldas.
Me muerden las ganas,
se beben mi cuerpo,
fuman mi nostalgia,
estrellan las guitarras en mi cabeza,
me dejan las cadenas.

Cuerpos entran y salen de mí
como si yo fuese ese refugio
que los va a proteger
de las tormentas que trae consigo
la madrugada a pesar de los pronósticos
de un buen jumo encontrado en una botella
o un vaso de la suerte.

No importa,
entran y se quedan en mi desnudez,
como si mi desnudez les perteneciera
y recitan versos de Girondo,
como si supieran de mi obsesión
con Girondo y su Norah.
Escriben en las sabanas
otros de la Pizarnik buscando exorcizar la melancolía.

Me atraen,
Tarareando canciones de Aznavour,
hacia sus piernas,
como si supieran
de mi obsesión con las canciones de Aznavour
cuando el cielo presagia esa leve llovizna
que invita a caminar sin rumbo.

Los cuerpos entran y salen de mí
haciendo de lo que resta
de mi cuerpo
lo que le dictan sus ganas
como si conocieran todos los nombres
de mis obsesiones y los rincones
donde suele perderse.

Todos entran y salen de mí,
mojando el recuerdo que me queda de ella.
Algunos salen desnudos,
otros visten de mis obsesiones,
otros tal cual entraron,
muchos no recuerdo si salieron.
Todos entran y salen,
yo me quedo
habitando su nombre en mi cuerpo
en el cielo que me dio.

23/8/13

Culpable

de despertarte en mi sueños
de agonizar en tus ausencias
de perdonar tus caprichos
de desnudarte en cada luna
de verte perfecta en mi cama
de hacerte mía a escondidas
de perderme en tus ratos de vanidad
de creerte salva de mi
de crear sensaciones en tu fragilidad
de contagiarte mi terquedad
de volar sobre tus pestañas
de cambiar tu tiempo
del eco de tus gemidos
de enredarme en tu pelo
de sembrar amapolas en las ventanas
de esconderme en tu piel
de andar descalzo por tus sabanas
de penetrar en tus entrañas.
Soy culpable,
no creo que demuestres lo contrario.

19/8/13

Sin titulo

De nada me sirve
sonreír frente al espejo
y ver de reojo tu lunar
desaparecer en la última línea
de un horizonte ficticio
y despertar de las cenizas
si al final saltaras por la ventana
hacia la distancia de tus ojos
que miran otros ojos.

Los versos son sus burdeles

Los habitan gerundios transgénicos
infinitivos alcohólicos
adjetivos travestidos
chulos y parqueadores
semidioses con placas oficiales
santos a puntos de caer
activistas de green peace
putas que aun no saben que lo son
damas que si saben que son putas,
todas las voces
sudando bajo el sol cosmopolita
del caribe.
Entran
así como la noche entra por las ventanas
y la rutina se lanza por el balcón
y nos cogen sin prisa
con el tiempo atado a nuestras muñecas
Entran,
despacio,
así como las monedas entran en la vellonera
y nos desprenden el deseo de la cintura.
Entran
así como esas voces que atormentan las noches de lunas a medio vestir.
Entran
en dirección,
siempre,
hacia la muerte del día.

Los versos son sus burdeles

Delirio

He muerto tantas veces
en el intento de vivir
mucho antes de haber nacido
de las vísceras del deseo.

14/8/13

Yo baile cumbia en San Ramón


La noche no dejaba ver los techos rojos. A la distancia se veía un San Ramón pestañear como si luchara contra el sueño, pero aún era temprano. Más bien parecía que presagiaba lo que sucedería esa noche. Llegaban las imperiales a la mesa y en una esquina dos poetas le hacían guardia a un cacique entre limones que parecían naranjas. Si, la curiosidad me llevo a morder uno.

Alguien le pedía a la camarera un “chifrijo”, yo ordenaba otra imperial.

El karaoke parecía ser el deporte nacional luego del fútbol y de comer arroz de desayuno. Al ser extranjero me pareció un buen momento para demostrar mis dones como "canta malo" a pesar de la voz y pedí que pusieran Pedro Navajas de Rubén Blades. Me aplaudieron. Efecto directo de las cervezas y la cortesía. 

Nunca he sido un buen bailador. Creo que me dejaron caer de pequeño pero eso no viene al caso. Ahora después de los 30 se me despertó el bailador oculto en mí. Esa noche mi sangre caribeña invitaba a bailar. Llego el set de cumbias. Creo que para esa época Frank Báez buscaba algún lugar en Rosario donde bailar cumbia.

La miraba, no podía dejar de hacerlo. También le debía un poema al oído. Pero sería más tarde.
Observaba con mucha atención como los ticos bailaban, nunca en mi vida había bailado cumbia. Recordé que Fernando Villalona en los 80 con su cumbia merenguera enseñaba los pasos básicos para bailar cumbia.

“La cumbia merenguera que sabrosa y buena eh es un ritmo bueno que debes saber bailar, un pasito de costao’, pasito medio lao', un pasito pa’lante y un pasito pa’tras”.

Que decepción, no me funcionó la técnica del Mayimbe. De casualidad no termine lisiando a mi pareja de baile.

“Mae, suéltese y sígame el paso” me decía con dulzura y yo trataba de seguir algún paso pero todo pasaba rápido.

En la mesa disfrutaban mi forma errática de bailar cumbia. Si, también se reían porque no concebían que un caribeño no pudiera bailar cumbia.

“La de la pollera colorá” y daban vueltas haciendo el gesto de mover su enagua con gracia.

Solo atinaba a sonreír. Nos sentamos y le pedí disculpas.

Ordene otra imperial.

Brinde dos más.

La seguía con la mirada, su sonrisa me guiaba entre el mar de gente y la música. Le recordé que tenía una deuda con ella. Salimos un momento y frente a las luces de San Ramón sucedió. 

Esa imagen quedo grabada en ese cielo.

Las cumbias seguían y sentía la necesidad de seguir bailando. El ritmo del sintetizador y el acordeón ordenaban a mis piernas moverse en la silla. Les marcaba el paso. No me contuve y busque la revancha en la pista de baile. Esta vez tuve dos parejas. Me llevaban, se movían alrededor de mí. Sus cuerpos llevaban el ritmo. También el mío. Ella en la mesa me miraba y reía. Yo hacía lo mismo.

Esa noche, ella, se quedó en mis labios.

12/8/13

Desfragmentaciones.

El calor de Agosto
se adueña de las sábanas
ante el asomo
de un destello de eternidad
que se posa sobre las manecillas estériles
de un reloj que dejó de parir presente
hace unas horas.
Los pensamientos aturden cada intento
de abrir una brecha en el paisaje de tu cuerpo.
Una brisa estremece con la fuerza de un orgasmo
las paredes,
no te logro ver entre los escombros.
Algunas lágrimas hacen ecos
en las miradas que se desvanecen
en el aroma a café y
me desprendo.
Cada pedazo de mi
va dando forma
a las intenciones
y estas forman otro yo.
Al llegarme, te vienes hacia mi, en mi.

         

2/8/13

Perderme

Perderme
en la nada.
Nada es cierto y la nada es todo cuando las certezas dejan de soñar.
Perder
hasta la nada cuando no tenemos más nada que hacer.
Perderme
en esta noche que invita a morir como de costumbre
en esta noche que no duerme en mi cama
en esta noche con las piernas cerradas.
Perderme
en los por qué y sus quimeras,
en este diario sin fechas ni lugares.
Andar
perdido
en la sensaciones que son las extremidades de los instantes,
sus piernas y brazos que patean y aprietan.
Perderme
en los ojos que miran
porque los ojos son la osadía de la luz,
las extensiones de las vísceras,
de lo de adentro, lo que realmente duele
cuando se anda perdido.
Perderme
en las sombras que encontramos cuando volteamos la mirada hacia adentro.
Perderme
en esta noche que invita a morir como de costumbre,
con tu nombre en mi bolsillo.
No aseguro nada.

25/7/13

Instantes

No hubo dudas, volamos.
A falta de alas, caí.
Aun sigo cayendo.
De ser posible controlar la dirección
caería en unos senos,
así como cae la luna llena en su ventana.
Pero todo depende del viento,
del capricho de otra piel,
del calor de la noche,
porque siempre cuando se cae
es de noche y es naufragio.
Me dicen que al final
siempre se cae donde se espera.
Pero he aprendido a no guardar esperanzas,
ellas no vuelan.
En la caída
los instantes
forjan lo eterno.
Al final
solo somos eso,
instantes.

24/7/13

Invitación


Te invito a ser de otra piel,
a tejer otra melancolía con los hilos 
de la lluvia,
a contar las ganas que se desprenden de tu cuerpo
cuando suda en la cama.
Te invito a mirar como los versos que anidan en tu espalda
pueden saciar el hambre de las ausencias,
a quemar esas cartas que se pierden en la alfombra.
Es una invitación al vuelo,
a tentar la calma 
así como las tentaciones calman nuestros impulsos.
Es una invitación a seducir el tiempo
para que no nos falte cielo
Te invito a ser otra piel.

22/7/13

Aquí, antes y después...


Aquí, en el antes, debimos de haber sido menos cautos
al entrar al agua,
quizás un beso hubiese desatado la tormenta.
Ahora, en el después de lo que debimos
no nos queda cordura para perderla
antes del desayuno.