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9/7/13

Riders on the storm

Motoconchistas en el aguacero
en esta esquina nacieron
en el Dario los arrojaron
así como un perro viralata
como un voluntario anaranjado
suicidas en la carretera
se acuestan para cortar el aire
con sus cascos en los codos
enjambres en los semáforos 
Motoconchistas en el aguacero
en esta esquina nacieron
en el Dario los arrojaron
así como un perro viralata
como un general de los bomberos
con sus capas de fundas de la sirena
vuelan por las aceras
retrovisores, todos se los llevan
alcanzan los elevados
encima van cuatro aparte del saco
Motoconchistas en el aguacero
en esta esquina nacieron
en el Dario los arrojaron
como un perro viralata
o una silla de plástico
se meten en vía contraria
con sus cascos en las piernas
llenan las caravanas
el rojo no existe
sus vidas nunca acaban
dejan la piel en las aceras
se buscan el moro como sea
Motoconchistas en el aguacero
en esta esquina nacieron 
en el Dario los arrojaron
asi como un perro viralata
como un amet en semana santa.

4/7/13

Nada importa


Porque nada importa, todo importa. Sobre todo en la oscuridad, en la sal y el sol de las dudas. Y terminamos siendo protagonistas de cualquier reality show patrocinado por prozac o cualquier botella de ron. Porque nada importa, todo importa en la certeza de lo incierto. En la muerte y sus usuales formas de mostrar sus credenciales. En las palabras impropias aprendidas detrás de la iglesia o en las horas de recreo en la escuela, todo sujeto a la conveniencia del religioso o el maestro de turno, muy a consciencia de que el señor paranoicoezquizofreniconarcisista todolovetodolooyetodolosabe. Porque nada importa todo importa en las ganas que se cuelan por los espejos. En las revoluciones de bolsillo. En la creencia de saberme completo perdido en algún lugar de su cuerpo. Porque todo importa nada importa en esas horas donde sabemos desnudar las sombras que visten de diseñador. En esas horas donde las cicatrices se muestran a la luz de cuerpos que nos acogen en algunas noches. Porque nada importa todo importa y en el camino no nos queda más opción que gritar al cielo y acompañar las voces que nos sirven de contraparte en el olvido. 

1/7/13

Maltratame

Hostigame hasta los huesos
hasta que mis venas se llenen de tu verbo carne
hasta que tus labios sean tiempo en mis labios
hasta que mi sonrisa se embriague en tus amaneceres.
Maltratame,
hasta que de mi cuerpo brote tu miel.

28/6/13

Apartamento 302

En la oscuridad de la sala de estar del 302, a la distancia de un sofá, ella sonríe al ritmo de los acordes de una guitarra cómplice de sus pensamientos. La veía sin mirarla en su esquina, como la luna de la noche anterior, que me dejo la intriga de saber que hacia aun despierta a las 5:45 de la mañana ¿Le falto noche para arroparse o solo salió para desvelarla? ¿Le habrá faltado noche para soñar? En su silencio plateado, quizás, le faltaba noche para ser luna.
En la oscuridad del 302, quizás nos faltó cercanía, pero aun así desde esta esquina, supe que la luna fue más luna al saber que ella la veía.

20/6/13

Un día normal

5:00 a.m.-
Una mirada
5:45 a.m.
Suena el teléfono
las mismas voces,
una que nunca se escucha.
7:30 a.m.
Las horas corren en sentido contrario
tropiezan con una fotografía.
12:00 p.m.
Un recuerdo descalzo en mi memoria
2:33 p.m.
Un espejo roto,
mi reflejo, un rompecabezas
al que le faltan piezas.
6:00 p.m.
Ya no quedan uñas que morder.
6:57 p.m.
Tocan la puerta.
8:00 p.m.
Cae la noche de espaldas sobre el techo.
8:20 p.m.
Una noche cualquiera
8:21 p.m.
La misma mirada, perdida
9:48 p.m.
Una caja de cigarrillos agonizando
11:11 p.m.
Un pensamiento: nunca estará tan cerca como ayer.
2:00 a.m.
Se pierde la mirada
en la imagen de unos labios
2:35 a.m.
Una sombra
3:45 a.m.
Miles de voces
3:46 a.m.
Una que ya no esta
5:00 a.m.
A pesar de todo
fue un día normal.

18/6/13

Certezas

Siempre me han gustado las certezas
mucho mas cuando las encuentro
mientras te quito la ropa.
Es que en tu cuerpo
habitan todas
en un universo donde
no alcanza el tiempo
para incertidumbres.

13/6/13

Quizás

Quizás lo mejor de mi
sean esos fragmentos
de mi cuerpo que
dejo en cada espacio
cuando transito
la ruta de la incertidumbre
y la noche con las dudas que se desprenden
de mis certezas forman tu yo.
O quizás yo
sea lo mejor de mí
y esos pedazos
que se desprenden
solo sean duendes
que atormentan
los transeúntes
y mis certezas sean las que se
desprenden de las dudas
y tu yo forme la noche.
O quizás tú
seas lo mejor de mí
y yo y mis fragmentos
seamos memoria
de lo que alguna vez deseaste.

Ella (3)

La obviedad de tu mirada no dejo espacio para las dudas. Te marchaste llevándote las sensaciones de vuelo en tus ojos, la incertidumbre de nuestros cuerpos al vestirnos junto al café de las mañanas y las tostadas que encontraban cobijo en el suelo.
Debí imaginarlo, mas sigo buscando en los espejos, en la cocina, en los libros que dejaste en el baño, alguna hebra de tus rizos que pueda dar un indicio de tu cuerpo.
Solo encontré el silencio de la almohada, algunos versos de la Pizarnik aferrados a mi espalda, miles de siluetas, recortes de revistas, colillas de cigarrillos y alas de mariposas en el segundo cajón de la mesita de noche. En tu lado de la cama encontré partes de mi sonrisa, esas que no alcanzaron escapar contigo enredadas a tu pelo.

12/6/13

Llueve


Hoy llueve. Siento la nada. Esa sensación de vacío que lleva a una irremediable inercia. Sensación que puede atrofiar los pensamientos pero aun así te eleva y te hace parte de la ausencia del todo, porque en realidad la nada es todo. 
Junto a la lluvia recuerdos de canciones caían de los árboles. Estoy seguro que lo hubieses disfrutado. Así como disfrutabas leer desnuda en mis días de lluvia. Pero no solo son las memorias de canciones, esta lluvia viene acompañada de mis insomnios, algunas tristezas colgadas del ruedo de los jeans y en ocasiones trae consigo el último minuto de su rostro que pude guardar antes de cruzar esa puerta.

7/6/13

Ella (2)


Temprano su voz sirvió de preámbulo a lo obvio. Se aferró fuerte a mi silencio, esquivando esos cometas de chocolate que volaban desde la cocina hasta la habitación, con la mirada. Una sonrisa estéril, de las que paren polvo, descendió sobre su pecho. Aún era temprano, ya sin cortinas blancas que cubrieran las mentiras piadosas, sin los puntitos en el techo ni las amapolas estelares. Adentro llovía sombras sin cuerpos. Esparcían temores infantiles y algunos tonos grises. Volvió la mirada y recogió el último de los besos atrapados en sus piernas. 
El recuerdo de esa noche se fue consumiendo en la medida en que ella se vestía. Ya no sonaba Torrini ni sus pasos. El sol, se asomaba detrás de sus rizos. Luego fui recordando que el primer tren hacia Sadalsuud salía a las cinco a eme.

6/6/13

Ella (1)

Aún soplaba esperanza en su dirección. Seguía la lluvia, sin frío, mojando su piel desnuda de primavera.

Su mirada, con la calidez habitual, hacia verano la noche, dilatando las pupilas de la luna, que permanecía impaciente detrás de las nubes. El recuerdo de él se posó en su cabeza. Lo imagino sin un nosotros en el horizonte, con las costillas rotas y un cigarrillo a punto de acabar en la mano derecha.

Cerró los ojos y lo sintió recorrer su cuello. Luego en sus labios. Lo ató a su cintura. Hizo de su silencio una historia. Le sonrió a ese pensamiento y lo vio marcharse.

Sé que te quedan dos vidas y un cuarto de hora, ya te tendré en la próxima estación, se dijo al ver caer la última gota.