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30/7/13

Rojo y azul.

“Coincidir
y dejar que la noche
nos convierta en desconocidos,
que nos desvista del recuerdo
y nos deje perdidos
en algún rincón de nuestros sentidos.

Que los tragos
patrocinen el dulce evento
de nuestro olvido
y que nos deje conversando
en algún banquillo dónde
la desnudez no sea molestia
ni distracción al gentío.”

Fue el primer poema que le regalé. Una estructura simple y a escala de gris, decorada con rima y ritmo, sin muchas pausas, sin mucha distracción; directo a sus tetas, con la intención de corromper su mirada y volverla mía.

Pero sé que faltan muchos versos antes de poder llegar a sus ganas, faltan los versos en que me olvido de que la vida existe y lo que busco es morir en sus piernas. Falta el romito para hacer más intensas nuestras malas intenciones.

Falta que la distancia se acorte para que la química consuma nuestra ropa. Nos faltan las paredes, nos falta marchitar el silencio que secuestra tu boca.

Fernando Peralta Cruz.
New York, NY