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3/7/13

Somos una simple mentira disfrazada de olvido.


Tanto tiempo para luego darnos cuenta que somos una gran mentira. Tú la discografía de Paez y yo un ego complejo que cree que quiere escribir como el sucio de Bukowski. Somos compuestos químicos que nunca pudieron consumir sus propias reacciones. Un cuento pasmado en la mente de quien le teme a vivir.

Sé que ya hemos sido miradas entrecortadas y sudor en la punta de nuestras narices, que nos hemos odiado en el momento preciso y hemos sobrevivido a hacernos daño. Sé que nuestra confianza ha sufrido todos los bombardeos que no se merece.

Las ciudades nos han visto cogernos de las manos, cogernos en todos lados. Nos han visto recoger nuestros cuerpos luego de sobrevivir a la resaca. Ciudades que han sido testigo de cómo me usas de abrigo y han visto que fácil es perder la razón en tu pecho.

Y esas mismas ciudades se han perdido en nuestras miradas, nosotros en ellas disfrazados de un reflejo que vibra de miedo al sentirse inoportuno.

Salgo a las calles y veo nuestras mentiras en cada esquina, en cada banquillo de las estaciones del tren. Veo mentiras que coquetean y se dan las manos para sudar sus pequeñas dudas. El gran misterio de las mentiras que se disfrazan de ciudadanos y turistas. Historias imaginarias que viven del eco que produce el olvido.



Fernando Peralta Cruz
New York, NY