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28/6/13

Apartamento 302

En la oscuridad de la sala de estar del 302, a la distancia de un sofá, ella sonríe al ritmo de los acordes de una guitarra cómplice de sus pensamientos. La veía sin mirarla en su esquina, como la luna de la noche anterior, que me dejo la intriga de saber que hacia aun despierta a las 5:45 de la mañana ¿Le falto noche para arroparse o solo salió para desvelarla? ¿Le habrá faltado noche para soñar? En su silencio plateado, quizás, le faltaba noche para ser luna.
En la oscuridad del 302, quizás nos faltó cercanía, pero aun así desde esta esquina, supe que la luna fue más luna al saber que ella la veía.