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27/8/13

India de cédula.

Hace 9 años me tocó la tarea de registrarme en estas tres y cuarta
parte de isla como ciudadana dominicana en edad de votar. Desde ese                 
entonces me convertí en una “india” de cédula. Sin embargo, por historia
01 aprendí que soy taína de caderas, mulata de piel y negra de boca. Que
mi nación vive en un pedazo de tierra que fue descubierto, anexado y
vendido. Y si mis padres me regalaron tres hermanos, un apellido y un
hogar, la ocupación haitiana me dio tres padres de la patria, un himno y
una bandera.

Mientras me hacía la foto de ese bautizo escuché a la secretaria decir que
no se había desayunado e iba a comprar la comida que los americanos
habían apodado con el nombre mangú. Porque soy de un país que le gusta
a un tipo de gente que viene, se reproduce, se desarrolla y se lleva. Que
tiene potencial de tierra pa’ sembrar semillas y sueños, rodeada de agua
pa’ pescar comida e ideas. Donde se hacen largas filas para conseguir
una visa y después pasarse los días añorando la isla, mientras te matas
trabajando para poder jurar lealtad a otra bandera.

Te toman de la mano y registran las huellas que te hacen único y peculiar
en el mundo. Como peculiares son los vecinos que también habitan esta
balsa llamada La Hispaniola. Aquellos que emigran de su tierra para
técnicamente pasarse a otra, siendo la misma, a buscar un futuro menos
malo. Es que en mi sangre corre su sangre y en mi casa está escrita su
historia con un blo’ de cemento. No se tapa el sol con un dedo y mucho
menos a más de medio millón que salta la línea y otro medio millón que
adopta la bandera.

Finalmente firmé más de tres veces, así como se firmaron todos los
acuerdos de pago, tratados y préstamos para llevar a la isla al siglo XXI.
Para llenarnos de palmeras modernas donde se puede beber y comer “all
day” en una playa exótica cerca de algún aeropuerto. En donde debemos
brindar sonrisas las cuales se nos están gastando en conjunto con el
sueldo. Porque aquí en Dominicana está todo. Incluyendo en ese “todo” lo
que no se nombra ni se pone en las vallas de publicidad. Teniendo así que
recordar en todos los documentos como fue que autografié el día que me
convertí en una “india” de cédula.

Carlina Gómez
Santo Domingo, República Dominicana