Páginas

18/7/13

Midnight

Abandonar la noche a mitad de la noche como forma de preservar el cuerpo. Pero, ¿hacia donde huir? ¿Hacia dónde dirigir la histeria? A mitad de la noche solo están los fantasmas y las voces. No hay rutas de escape. No hay tiempo. A menos que otro cuerpo parecido al de ella, porque el cuerpo de ella es un cúmulo de imposibles, salga de entre las paredes y se haga cómplice de tu cuerpo. En esa comunión de cuerpos, a mitad de la noche, entre sudor y silencio, la noche deja de ser hostil. Pero siempre está la resaca de la luz del día y el comienzo de otra noche que no es otra si no la continuación de todas esas noches de ausencias y cuerpos extraños que no llegan a ser nada. La nada es todo.