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23/11/13

Mi verdad y su éidi-dí.



Mi verdad es que vivo de una sonrisa en esta ciudad que se mantiene de las mentiras que producen mis miedos; que se enamora de sus traumas y se aferra. Mi verdad es que le tengo miedo a los finales y por eso nunca dejo que las historias se escapen de mis dedos.

Las historias sin terminar son las que definen la inseguridad en mi mirada y que marcan el ritmo con que mis dedos tiemblan cuando encuentran el momento de perderse en sus propios nervios.

Mi verdad es que no necesito que me recuerden lo que es fallar porque es la constante con que se alimenta el vacío en mi pecho; la misma verdad que le huye a la luz cuando siente que alguien la descubre.

Mi verdad es que ya no escribo porque las madrugadas me han abandonado y no encuentro un lugar donde mis dedos puedan soñar en paz.

Y es que nadie tiene que ocuparse por criar mis mentiras, mis excusas o mi dejadez porque ellas se han valido por sí solas. Porque hay un éidi-dí que vela por la salud de mis fracasos. 

Fernando Peralta Cruz
Yonkers, NY.