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4/7/13

Nada importa


Porque nada importa, todo importa. Sobre todo en la oscuridad, en la sal y el sol de las dudas. Y terminamos siendo protagonistas de cualquier reality show patrocinado por prozac o cualquier botella de ron. Porque nada importa, todo importa en la certeza de lo incierto. En la muerte y sus usuales formas de mostrar sus credenciales. En las palabras impropias aprendidas detrás de la iglesia o en las horas de recreo en la escuela, todo sujeto a la conveniencia del religioso o el maestro de turno, muy a consciencia de que el señor paranoicoezquizofreniconarcisista todolovetodolooyetodolosabe. Porque nada importa todo importa en las ganas que se cuelan por los espejos. En las revoluciones de bolsillo. En la creencia de saberme completo perdido en algún lugar de su cuerpo. Porque todo importa nada importa en esas horas donde sabemos desnudar las sombras que visten de diseñador. En esas horas donde las cicatrices se muestran a la luz de cuerpos que nos acogen en algunas noches. Porque nada importa todo importa y en el camino no nos queda más opción que gritar al cielo y acompañar las voces que nos sirven de contraparte en el olvido.