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5/6/13

Amor en temporada de mangos

Naranja, como los atardeceres, como el budismo, como el otoño. 
Lo tomo en mis manos, un cuchillo corta su suave piel. 
Aparto los trozos grandes para quedar con su origen escondido. 
La inserto entera en la boca, la muerdo, saboreo su dulce sabor, 
cierro los ojos, el jugo chorrea por las manos y entre los dedos. 
La chupo otra vez, me saco los pelos de entre los dientes, 
al verla seca, pálida y sin pulso. 
Me recompongo del ritual, enfin nadie vio nada. 
Escojo los mejores y sólo esos guardo en una funda negra. 
Tomo atajos y callejuelas intransitadas hasta tu casa, 
sin tocar el timbre los dejo en tu puerta. 
Me regreso con la satisfacción y certidumbre
de que cuando entren en contacto con tus labios, 
tú también pensarás en mí.
Mi amor de verano.